Mientras te olvido te quiero, por así decirlo
como la hoja aún verde, fresca a medianoche,
que revive caricias que aprendió del rocío
mientras te olvido te quiero, y es ya lo mismo
el mapa de piel que augura algún tesoro
o el cofre ya abierto con su vientre vacío
mientras te olvido te quiero, así, de repente,
besé tu agua fresca mientras dormía en el río…
mientras te olvido te quiero, y confieso dulcemente:
prefiero que venza el querer al olvido.